Gota a gota el resentimiento hace que cada día nos envenenemos más y
más...
Se pega a nuestro corazón y lo destruye lentamente.

Creemos
haber perdonado la ofensa pero seguimos resentidos con quien nos
lastimó...
Entonces si bien pudimos pensar que perdonamos los flashes, esas luces
que de pronto se encienden cuando recordamos, sólo iluminan aquello
que nos dañó...
Y vemos nuestras heridas sangrar una y otra vez y la mano del culpable
golpeando sin piedad sobre ellas...

Y
ese "culpable", esa persona que tanto nos dañó sigue
presente todos los días. Sin darnos cuenta le estamos regalando
nuestra vida, nuestras energías...
Quizás esa persona ni nos recuerde, o tal vez ya olvidó lo sucedido
pero nosotros seguimos empeñados en no olvidar...

¿Y
qué logramos?
Sólo dañarnos, sólo seguir golpeando sobre las heridas y hacer que
sangren sin parar...
Entonces los rasguños ya son grietas y las grietas profundos agujeros
que van hacia dentro de nosotros tratando de encontrar una salida...
Y la salida muchas veces es la enfermedad, como también el
aislamiento...

Un
alma resentida, un corazón resentido se debilita, y tarde o temprano
muere solo intoxicado con el mismo veneno que nosotros le dimos.
Soltemos, perdonemos, dejemos ir...
Desde adentro, desde el alma dejemos que se vaya...
Que cuando se enciendan las luces ya no iluminen esa parte de nuestra
historia que nos hizo daño, pongamos en su lugar paz, amor y
comprensión.
"La mejor manera de combatir el mal es un enérgico progreso en
el sentido del bien"
Perdonar a veces no es fácil pero debemos hacerlo por nosotros, por
nuestra salud y por sobre todo para seguir caminando con el paso firme
y siendo imanes de todo lo bueno, de la buena energía, de los buenos
tiempos.

El
resentimiento frena el paso, nos ahoga y no nos permite darle lugar a
la felicidad en nuestra vida.
Por ello soltemos, y capturemos lo mejor, que lo bueno penetre en
nuestra vida y no lo malo. Túneles que lleven amor y paz y no
agujeros de dolor que nos hacen daño...

Gotas
de alegría, de vida, de sueños...
No de veneno.
Digamos adiós a esa parte que yace en nosotros y que tanto daño nos
hizo y nos hace y abramos la puerta a la vida.